¡Nada más serio que jugar!

Los juegos colaborativos de mesa guiados por docentes ayudan a los estudiantes a desarrollar habilidades como la colaboración, el pensamiento crítico y la creatividad, entre otras. Así ha ocurrido en el Colegio Madres Dominicas de Pitrufquén y en otras escuelas de Chile ¡Te invitamos a conocer su experiencia!

Si cuando eras niño jugabas ludo o a la Gran capital, en ese momento, además de pasarlo bien, estabas aprendiendo sin darte cuenta. Según Lev Vygotski , reconocido psicólogo constructivista del siglo XX, cuando los niños juegan construyen su aprendizaje, sobre todo en cuanto a relaciones sociales, ampliando su capacidad de comprender la realidad del entorno.

En la actualidad, Kathy Hirsh-Pasek, miembro de la Asociación Americana de Psicólogos, del comité CIVITAS y del consejo para America’s Promise, también afirma que el juego está relacionado con el aprendizaje. Para ella, los niños aprenden mejor en ambientes lúdicos, a través de juegos guiados.

“Cuando tenemos un juego guiado, los niños realmente pueden aprender y participar, pueden comprometerse con estos sistemas académicos; pero los profesores deben tener ciertos objetivos en mente, tienen que saber cómo dirigirlos estimulando el aprendizaje”, asevera. Por lo anterior, la especialista señala como necesaria la capacitación de los profesores, para que estén en condiciones de aprovechar todo el potencial infantil.

Ludoteca en Pitrufquén

En el Colegio Madres Dominicas de Pitrufquén, están convencidos de que el juego es una experiencia de aprendizaje. Por eso, el año pasado en el marco del Plan de Mejoramiento Educativo (PME), adquirieron dos ludotecas con juegos de mesa sobre Formación Ciudadana y Diseño Universal para el Aprendizaje (DUA), y se capacitaron para aplicarlas en los niveles de prekínder y kínder.

Patricia Carrasco, educadora diferencial del establecimiento, fue una de las profesoras que participó en este proyecto. Uno de sus juegos favoritos es el Chikiboom, en donde un grupo de alumnos debe mantener en equilibrio una torre de piezas planas, sacándolas una a una sin que esta se desarme. Entre los logros de aprendizaje, destaca la autorregulación, la atención sostenida, el trabajo colaborativo, la empatía, la solidaridad, y el pensamiento crítico.

“Si bien los aprendizajes curriculares siempre están, ya que cada juego cumplía un objetivo específico, lo que relevo es que fomentan la capacidad de convivir, creando un clima escolar adecuado”, indica la docente, observando que lo más valorable fue que los estudiantes iban aumentando su capacidad de compartir con sus pares sin pelear, aprendían a esperar turnos, y a darse ánimo entre ellos.